Frases de desánimo

Hace mil años, una dama de la corte de Kioto escribió en su diario que no sabía dónde ponerse ni qué hacer. Lo apuntó sin ninguna desgracia de por medio. Ese bajón que no viene de nada concreto es mucho más antiguo de lo que parece.
Aquí tienes frases de desánimo para esos días sin ganas: de diarios, cartas y novelas, con quién las escribió y en qué momento. No te piden que sonrías. Te hacen compañía mientras pasa.
Frases de desánimo emocional para los días sin ganas
Murasaki Shikibu, la autora de La historia de Genji, abre la lista con esa línea de su diario. Henri-Frédéric Amiel, profesor en Ginebra, llenó unas diecisiete mil páginas de diario que solo se publicaron cuando murió.
Eugenio María de Hostos escribía lejos de Chile, donde había vivido y trabajado. Ramón y Cajal, Nobel de Medicina en 1906, se venía abajo de tanto pensar.
- «No sabiendo dónde ponerme ni qué hacer, continúo existiendo a pesar del desánimo.» — Murasaki Shikibu
- «Nada se parece tanto al orgullo como el desánimo.» — Henri-Frédéric Amiel
- «¿Me comprenderás hasta el final, soportarás el peso de mi tedio, mis manías, mis caprichos, mis desánimos y mis coléricas mudanzas?» — Gustave Flaubert
- «Desde el fondo de mi abatimiento miro ahora más allá de los Andes y quisiera con toda mi alma estar allí.» — Eugenio María de Hostos
- «Al cavilar sobre las limitaciones del espíritu humano siéntese algo así como abatimientos de rey destronado, nostalgias y desfallecimientos del águila alicortada y prisionera.» — Santiago Ramón y Cajal
- «La cólera es orgullosa y necesita palabras altaneras; el abatimiento se expresa con términos menos altivos.» — Nicolás Boileau (Arte poética, 1674)
- «Los hombres deberían saber que del cerebro y nada más que del cerebro vienen las alegrías, el placer, la risa, el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones.» — Hipócrates (Sobre la enfermedad sagrada)
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Imágenes con frases de desánimo



Palabras de desánimo y tristeza para cuando no sabes qué te pasa
A veces el bajón trae tristeza y no le encuentras motivo. Rilke escribió la suya en una carta a un chaval que le pedía consejo para ser poeta.
El almeriense Francisco Villaespesa recuerda que una pena compartida pesa menos. La condesa Diane, autora francesa de máximas, es más seca. Pushkin cuenta en una novela el día en que la cosa empieza a cambiar.
- «Cuanto más callados, cuanto más pacientes y sinceros sepamos ser en nuestras tristezas tanto más profunda y resueltamente se adentra lo nuevo en nosotros.» — Rainer Maria Rilke (Cartas a un joven poeta, 1929)
- «¡Siendo de dos una tristeza, ya no es tristeza, es alegría!» — Francisco Villaespesa
- «Estar triste equivale casi siempre a pensar en sí mismo.» — Diane de Beausacq
- «Sentía que se había producido en mi un gran cambio: mi emoción era mucho menos triste que el abatimiento en que estaba sumido hacía mucho tiempo. La tristeza de la separación se mezclaba con vagas pero dulces esperanzas, con la espera impaciente del peligro y con el sentimiento de una noble ambición. La noche se me hizo corta.» — Aleksandr Pushkin (La hija del capitán, 1836)
Frases cortas de desánimo para mandar sin dar explicaciones
Para cuando te preguntan qué tal y no te apetece contar nada. La de Amiel cabe en un wasap; Mark Twain propone algo tan sencillo como escribirle tú a otra persona.
Christina Rossetti, poeta inglesa, cierra así uno de sus sonetos más conocidos.
- «El desánimo es una incredulidad.» — Henri-Frédéric Amiel (Diario íntimo, 1861)
- «La mejor manera de animarte es intentar animar a otra persona.» — Mark Twain
- «Vale mucho más olvidar y sonreír, que recordar y entristecerse.» — Christina Georgina Rossetti (Recuerda, 1862)
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¿Cómo se levanta uno cuando está desanimado?
Casi nunca de golpe. Primero te das permiso para estar flojo; luego haces una cosa pequeña, como ducharte, bajar a por el pan o abrir la ventana. Las ganas suelen llegar después de moverte, no antes.
Marco Aurelio escribía esto para sí mismo. Charles Perrault, el de Caperucita, lo dice con rima. James Russell Lowell, poeta que fue embajador de Estados Unidos en Madrid, separa romperse de doblarse. Ninguno pide que lo hagas sin cansarte: basta con no quedarte quieto del todo.
- «Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.» — Marco Aurelio (Meditaciones, siglo II)
- «La miseria no os abata ni os amilanen las penas, que los días buenos vienen tras los días de tristeza.» — Charles Perrault
- «Hay dos clases de flaqueza: la que se quiebra y la que se pliega.» — James Russell Lowell
Dudas que salen en una mala racha
¿Es lo mismo que el desaliento o la apatía?
Se parecen. El desaliento suele llegar tras un golpe concreto, y para eso tienes estas frases de desaliento después de un mal día. La apatía es no sentir casi nada; la explican mejor las frases de apatía. Lo de estar desanimado queda en medio: sientes, pero sin fuerzas.
¿Y si la tristeza y el cansancio no se van?
Si dura semanas o pesa demasiado, háblalo con alguien de confianza o con un profesional: ayuda más de lo que parece. Y si lo que notas es sobre todo agotamiento, quizá te digan algo estas frases de cansancio y tristeza.
Lo que queda cuando pasa la racha
Estar sin ganas cambia la forma de mirar lo de siempre, y eso confunde: parece que todo va mal cuando solo estás cansado por dentro. En Psicología y Mente repasan las causas del desánimo profundo.
Una idea para la próxima vez: apunta en el móvil un día bueno, con fecha y con lo que hiciste. Cuando vuelva el bajón, léelo. Sirve para acordarte de que esos días existen.
Una dama de Kioto y un emperador en campaña
1«No sabiendo dónde ponerme ni qué hacer, continúo existiendo a pesar del desánimo.» — Murasaki Shikibu. Dama de la corte de Kioto hacia el año 1000 y autora de La historia de Genji.
2«Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.» — Marco Aurelio. Escribió las Meditaciones como notas privadas durante sus campañas militares en el Danubio.



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