Frases de desesperación

La palabra se forma con «des» y «esperar»: dejar de esperar. Lo curioso es que quien está desesperado casi nunca está quieto. Da vueltas en la cama a las tres de la mañana, escribe y borra el mismo mensaje, quiere una salida ya, aunque sea mala.
Aquí tienes frases de desesperación para ese agobio, de Pío Baroja, Václav Havel o Balzac, y otras de gente que contó qué hizo con él.
Frases de desesperación y angustia: cuando todo aprieta a la vez
Pío Baroja lo dijo sin rodeos: no saber qué hacer con la vida, no tener un plan. Václav Havel, que pasó casi cuatro años en la cárcel antes de presidir Checoslovaquia, habla de quedarse a solas con el dolor.
Kierkegaard, el filósofo danés, dedicó un libro entero a este estado, La enfermedad mortal. Thoreau añade que mucha gente lo lleva por dentro, sin que se note.
- «Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido.» — Pío Baroja
- «Estoy solo con el dolor y no tengo más remedio que saborearlo hasta el fondo. He estado cerca de la desesperación.» — Václav Havel
- «Hay una locura, hija de la desesperación, a la que todo debe excusarse.» — Honoré de Balzac
- «Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.» — Henry David Thoreau (Walden, 1854)
Imágenes de desesperación con frases





Frases para cuando estás desesperado y no sabes qué hacer
Estos momentos piden moverse, hacer algo, lo que sea. Edmund Burke, político irlandés del siglo XVIII, no lo prohíbe: si llega, dice, sigue trabajando. Diego de Saavedra Fajardo, diplomático español del XVII, va por otro lado: ni esperar el remedio ni darlo por perdido.
Willy Brandt, canciller de Alemania Occidental y Nobel de la Paz en 1971, pone el foco en la mirada, en el momento en que das algo por perdido. Y Séneca pide sacar valor justo de ahí.
- «Nunca desesperes. Pero si a ello llegas, sigue trabajando a pesar de la desesperación.» — Edmund Burke
- «El no esperar remedio, ni desesperar de él, suele ser el remedio de los casos desesperados.» — Diego de Saavedra Fajardo
- «Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada.» — Willy Brandt
- «Mientras el corazón lata, mientras la carne palpite, no me explico que un ser dotado de voluntad se deje dominar por la desesperación.» — Jules Verne (Viaje al centro de la Tierra, 1864)
- «Saquemos el valor de nuestra propia desesperación.» — Séneca
Otras lecturas para un mal día
Si te ayuda seguir leyendo, estas dos colecciones van en la misma línea, sin sermones.
Frases cortas de desesperación para leer de un vistazo
Seis que caben en un mensaje. Bram Stoker puso la primera en el diario de Jonathan Harker, encerrado en el castillo de Drácula. Viktor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, lo resumió en seis palabras.
- «La desesperación tiene sus propias calmas.» — Bram Stoker (Drácula, 1897)
- «La desesperación es sufrimiento sin sentido.» — Viktor E. Frankl
- «Mi única esperanza radica en mi desesperación.» — Jean Racine (Bayaceto, 1672)
- «El hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma.» — Albert Camus (La peste, 1947)
- «En todo es mejor esperar que desesperar.» — Goethe (Torquato Tasso, 1790)
- «La desesperación infunde valor al cobarde.» — Thomas Fuller
¿Se aprende algo de estar desesperado?
A veces sí, aunque nadie lo elegiría. Elie Wiesel, superviviente de Auschwitz y Nobel de la Paz en 1986, habló de atravesar ese estado y usarlo para ayudar a otros. William James, filósofo estadounidense, vio que a unos los hunde y a otros los despierta.
Marguerite Yourcenar, la primera mujer que entró en la Academia Francesa, lo dijo con humor seco: después del hundimiento, ella se pone a construir.
- «Tenemos que atravesar la desesperación e ir más allá, usándola para ayudar a los demás.» — Elie Wiesel
- «La desesperación toma a la mayoría de las personas, pero despierta a otras por completo.» — William James (The Energies of Men, 1907)
- «No puede construirse una felicidad sino sobre los cimientos de una desesperación. Creo que voy a ponerme a construir.» — Marguerite Yourcenar
- «Solo la persona que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad.» — Alexandre Dumas (El conde de Montecristo, 1844)
Dos frases para los días malos que llevan otra firma
«Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo» se comparte mucho como de Viktor Frankl. Frankl la citaba, pero avisando de quién era: Nietzsche la escribió en El crepúsculo de los ídolos, en 1889.
«Lo que para la oruga es el fin del mundo, para el resto del mundo es una mariposa» suele aparecer firmada por Lao-Tse. Es del novelista estadounidense Richard Bach, que la incluyó en Ilusiones, de 1977.
Dudas que suelen salir en estos días
¿Qué diferencia hay entre desesperación y desesperanza?
La primera tiene prisa: buscas una salida y la quieres ya. La segunda es más quieta, la sensación de que nada va a cambiar hagas lo que hagas. Si te reconoces más en eso, tienes estas frases de desesperanza.
¿Es lo mismo que la angustia?
Se parecen y suelen ir juntas, como en la frase de Baroja. La angustia se nota más en el cuerpo: el pecho apretado, el estómago encogido. Para ese nudo hay otra selección de frases de angustia.
Antes de decidir nada con prisa
Balzac pedía perdonar las locuras que nacen de ese estado. Mejor ahorrártelas: lo que pensabas mandar, firmar o decir con el agua al cuello casi siempre puede esperar a mañana.
Contarlo también ayuda. En Psicología-Online tienen un artículo sobre cómo aliviar la desesperación. Y si pesa demasiado, háblalo con alguien de confianza o con un profesional.
Si en algún momento piensas en hacerte daño, en España puedes llamar al 024, gratis y a cualquier hora.
Una cabaña junto a una laguna y una carta de despedida
1«Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.» — Henry David Thoreau. Del primer capítulo de «Walden», el libro sobre sus dos años en una cabaña junto a una laguna.
2«Solo la persona que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad.» — Alexandre Dumas. ¿El contexto? La carta de despedida de Edmundo Dantès a Maximiliano Morrel, en el último capítulo de la novela.



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