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Frustraciones

Mi último deseo

Se acabó. Siendo sincero ya no hay motivación que valga. Me temo que no hay marcha atrás. La ambición sin freno nos condenó. Enfermos crónicos de dinero y materialismo.
Vendiéndonos al mejor postor, o mejor dicho al mejor impostor.Llegados a este punto, me gustaría pedirles un último deseo a los que pusieron precio, nacionalidad y requisitos a los sueños. Me consta que la gente como ustedes suele tener muchos contactos, así que espero que no les suponga demasiado esfuerzo concedérmelo.

Como muestra de mi sincera petición les ofrezco mi casa, mi coche, la cuenta corriente; lo que quieran. Se pueden quedar hasta el último centavo de mi propiedad.
Por cierto, se me olvidaba que también tengo alguna que otra acción en bolsa por si les pudiera interesar.

A cambio, y repito que como último deseo, sólo les pido que nos devuelvan a mi y a los mios lo que en su día nos arrebataron. Se trata de algunos valores que vengo echando de menos últimamente.

Les pido que nos devuelvan la generosidad en la gente, el compañerismo, la empatía, la sinceridad de palabra, la competencia sana, la solidaridad y fraternidad entre los pueblos.
Bueno, y lo más importante, la honestidad.

El resto, como ya les dije, se lo pueden quedar tranquilamente, y sin intereses.

¿Qué somos?
Último deseo

“Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente. La gente está al servicio de las cosas”  Eduardo Galeano



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