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Frustraciones

Malditos cruces de caminos

 

 Maldita frustración. Malditos cruces de caminos. Malditas encrucijadas que no se sabe adónde van.

Te recuerdan a esos estúpidos test de la universidad donde uno tenía que elegir entre a, b, c, o todas las respuestas son correctas. A decir verdad, siempre he creído que uno puede ser feliz allá donde se lo proponga. En la ciudad que te vio nacer, asentado en un país extranjero, ¿o por qué no? siendo un nómada de por vida, uno de esos que acumulan tantas historias que aburren hasta a sus nietos. Que cada sitio tiene su encanto y que hay tanta belleza a nuestro alrededor que si uno se fija un poco, lo difícil es no esbozar una sonrisa.

Pero allí no. En ese maldito cruce te resulta imposible. Allí uno no es feliz. Allí en medio no eres más que un maldito desgraciado esperando a que tu ángel de la guarda se apiade de ti y te diga si a, b o c es la respuesta correcta. Y por más que le das vueltas al final siempre llegas a la misma conclusión: ojalá pudiese recorrer cada uno de esos caminos.

El problema es que te faltarían vidas para poder hacerlo. Así que como la vida no es un videojuego, te toca elegir y descartar. Descartar y elegir. Ir haciendo camino con la esperanza de que ese oasis del que tanto se oye hablar exista de verdad en tu desierto.

 

Te toca ser tu mismo, te toca atreverte a ser quien quieres ser para que algún día, como diría  Soldadito Marinero, puedas mirar atrás con orgullo, con orgullo por haber vivido.

1 Comentario
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  • Gracias! ese apetito faústico que nos obsesiona, el saber elegir la alternativa correcta, el pensar en todas esas vidas posibles no materializadas… Un abrazo!