La aventura del expatriado

Hay momentos en la vida en los que te cansas de intentarlo, te cansas de esperar por una oportunidad que nunca termina de llegar, te aburres de enviar curriculums como el que se aburre de enviar mensajes de Whatssap sabiendo que ni tan siquiera le aparecerá el doble tick azul.
Entonces, mitad indignado mitad ilusionado decides emigrar en busca de la vida que siempre te imaginaste. Es hora de preparar la maleta y cargarla con todos tus sueños y tu mejor sonrisa. También te recomiendo que dejes un hueco para la nostalgia, porque esa, te guste o no, será tu fiel compañera a partir de ahora.

La nostalgia del expatriado…

Supongo que como a mí, al principio te incomodará y puede que llegue a resultarte molesta. Siempre empeñándose en recordarte lo bien que se come en casa o lo bien que se lo pasa uno con los amigos de toda la vida. Pero créeme si te digo que te acostumbrarás a ella y que incluso al final aprenderás a apreciarla.
Porque la nostalgia siempre estará ahí para recordarte que estás más vivo que nunca, que te atreviste a dejar atrás lo cómodo y el camino fácil por luchar por aquello que te mereces.Aprenderás…
 
Pasado el tiempo descubrirás que pese a las dificultades que supone no dominar un idioma tan bien como el de tu lengua materna, pese a las diferencias innegables en la cultura y en la forma de comportarse que tiene la gente, pese a todo ello te darás cuenta de algo muy importante.
Te darás cuenta que la complicidad no tiene fronteras, que es verdad eso que dicen de que una mirada vale más que mil palabras y que en el camino hay muchas almas, que sin importar su raza o su religión, sienten el mundo como tú lo sientes.
Así que si lo estás dudando, ni lo pienses, prepara tu maleta y ve en busca de tus tesoros olvidados. Sin duda la mayor de mis motivaciones.
 
La aventura del expatriado

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