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Desarrollo personal

Enfrentarse al imposible y vencer. Chris Moneymaker

 
Fuente: Pokernews

Lastimosamente, casi como norma general los seres humanos realizamos el recorrido por nuestra vida viviendo de sueños que ni siquiera tratamos de alcanzar. Bien sea por miedo, desidia o la falta de confianza en nuestras capacidades, vamos dejando de lado objetivos que ni llegan a convertirse en retos inalcanzables. La imposibilidad de automotivarnos probablemente nos privará de alcanzar algunos objetivos que en otro caso serían posibles.

Hoy quiero contaros la historia de un personaje que, frente a todo lo establecido, persiguió con ahínco su sueño y lo hizo realidad, cambiando con ello las expectativas de millones de personas en todo el mundo, Chris Moneymaker.

Su apellido ya parecía un presagio de lo que la historia le deparaba, y es que en contra de lo que algunos piensan, se trata de un apellido real y no un pseudónimo. Sus ancestros alemanes acuñaban monedas de oro y plata, por lo que adoptaron el apellido “Geldmacher”, que viene a ser algo similar. Según el propio Moneymaker, alguno de sus antepasados que emigró a los Estados Unidos se encontró con más de un problema a la hora de utilizar su apellido alemán durante sus negocios, por lo que finalmente decidió cambiarlo a su versión en inglés conservando el propósito de sus creadores.

Pero volviendo a la historia, la vida de este contable de Tennessee no se presumía en 2003 como la más emocionante a la que un aventurero pudiera aspirar. Casado con su novia del instituto, con una hija de apenas tres meses y un trabajo de oficina que le permitía ir sacando adelante a su familia con más deudas que caprichos, Chris tenía una pasión que nunca sospechó que le cambiaría su existencia, el póker.

Con 27 años por aquel entonces, Moneymaker dedicaba una pequeña parte de su tiempo de ocio a evadirse del mundo sentado ante su computadora dando rienda suelta a su afición por los naipes. La inexperiencia, su modesta situación económica y su timidez, a buen seguro le disuadían de buscar un escenario con más rango y hacían de este método el ideal. Y fue justamente allí que comenzó a labrarse su leyenda.

En aquellos días Chris Moneymaker decidió invertir 39$ en un pequeño torneo online que reservaba para su vencedor la inscripción gratuita en otro torneo online más importante. Ganó y continuó adelante. El segundo de los torneos ofrecía unas recompensas mucho más atractivas; los tres primeros clasificados ganarían un asiento para participar en las Series Mundiales de Póker (WSOP) en Las Vegas y el cuarto se llevaría un premio en metálico de 8.000$. Aquello ya era algo serio.

Nuestro protagonista nunca había participado en un torneo en vivo y las WSOP (consideradas como el campeonato del mundo oficial) por aquel entonces eran coto privado de los grandes profesionales del póker, ya que su inscripción de 10.000$ era casi prohibitiva para el resto de los mortales. Pese a la posibilidad de lograr un asiento gratuito, las probabilidades de alcanzar algún premio en Las Vegas eran prácticamente una quimera para un Moneymaker que, viéndose en buena disposición, ya comenzaba a tejer su estrategia para terminar en cuarto lugar y llevarse aquellos 8.000 dólares que tanto necesitaba su maltrecha economía.

Según relata en sus memorias, uno de sus amigos le convenció para desistir de terminar 4º y buscar un puesto superior que le brindara la posibilidad de disputar las WSOP. Finalmente decidió soñar en grande y optó por seguir su consejo.

Moneymaker llegó aquella primavera de 2003 a Las Vegas como un pececillo entre cientos de tiburones. Simplemente nadie lo tomó en cuenta. Por otro lado, aquellas WSOP tenían un componente especial pues la cadena ESPN realizaba una amplísima cobertura del evento en el que por primera vez se podrían ver las cartas de los jugadores a través de la retransmisión de la televisión, lo que permitía a los aficionados observar su estrategia.

El gran torneo se puso en marcha y sus 839 participantes se lanzaron en busca de la gloria. Chris Moneymaker se propuso disfrutar y ante el asombro de todos comenzó a dejar rivales por el camino. A medida que avanzaban los días, aquel desconocido joven se fue convirtiendo en el centro de atención y en la esperanza de tantos y tantos que nunca osaron enfrentarse a una empresa de tal magnitud. Ese anónimo contable que a priori todos los grandes querían tener en su mesa se fue convirtiendo en su verdugo hasta alcanzar una sorprendente mesa final. Lo que parecía imposible ya se había logrado y los comentaristas de ESPN se volvían locos relatando incrédulos como aquel jugador aficionado daba buena cuenta una y otra vez de los profesionales más temidos del mundo.

La historia no podía terminar ahí y al más puro estilo de Hollywood, Moneymaker se enfrentaba en el mano a mano final a una leyenda del póker, Sammy Farha. Pero Chris ya estaba lanzado, pleno de confianza en sí mismo hasta tal punto que en una mano le mandó un increíble farol a su desconcertado rival que ya se ha convertido en parte de la historia de este juego. A Farha no le quedó otra salida que sonreír y terminar claudicando ante aquel insolente fish (como se le dice en su argot a los novatos).

Fuente: PokerStars

Contra todo pronóstico, Chris Moneymaker se proclamó campeón del mundo y convirtió su inversión de 39$ en un premio de 2,5 millones de dólares, pero su proeza fue mucho más allá. Este jugador aficionado demostró al mundo que ningún sueño es imposible cuando se persigue de verdad. Esto caló hondo en el mundo del póker y fueron cientos de miles los que tomaron en cuenta su ejemplo. Los participantes en las WSOP pasaron de 839 en el año 2003 a los 8.773 en 2006 y los usuarios registrados en el póker online crecieron hasta superar de largo actualmente los 100 millones en todo el mundo. Este fenómeno se ha dado a conocer como el efecto Moneymaker, un movimiento que ha inspirado a miles de jugadores.

El mensaje de Chis Moneymaker traspasó las fronteras del juego. Esta historia demuestra que a veces el miedo es nuestro peor enemigo a la hora de alcanzar nuestros mayores logros. Sin duda el temor al fracaso es una de las razones que más a menudo lastran al ser humano y aprender a superar ese miedo se convierte en una de las batallas más importantes de nuestra existencia. Como añadido, enfrentarnos a nuestros fantasmas y vencerlos nos proporcionará una autoestima y confianza que hará posible que estos cada vez sean menos.

 

  1.  “Hoy estoy agradecido porque en mi vida tengo muchas cosas buenas. Si nunca hubiera jugado y vencido en aquellas WSOP, es más que probable que hoy no me dedicaría a lo que estoy haciendo y tampoco tendría la familia que tengo.”
  2. “Pese a todo, el “efecto Moneymaker” no es un término que utilice en mi día a día. Fueron muchas cosas las que contribuyeron a crear mi popularidad en el póker. Todo aquello sucedió porque estaba en el momento idóneo y en el lugar correcto, aunque quizás también fui yo la persona adecuada.”
  3. “Tanto la gente de aquellas WSOP como los reporteros de ESPN cuestionaban si mi apellido era real. Tantas veces lo ponían en duda que llegó un momento en que a cualquiera que comenzaba un comentario sobre el mismo le mostraba mi carnet.”

Chris Moneymaker

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